Christiane Kadjo dedicó el premio al equipo humano de EDE, asociación que promueve desde 1990 los derechos de la mujer marfileña a través de instituciones educativas

Publicado en: Miscelánea, Premios
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El público, con muchos voluntarios de Harambee, llenó el jueves 27 el auditorio de la Asociación de la Prensa de Madrid para compartir con nosotros un encuentro lleno de afecto hacia Costa de Marfil. S.A.R. Doña Teresa de Borbón Dos Sicilias entregó el Premio Harambee 2001 a la marfileña Christiane Kadjo, en un acto que contó también con la presencia de las embajadoras en España de Costa de Marfil, Mme. Odette N ‘Guessan Yao Yao, y de Sudáfrica, Mrs. Filile Sylvia Magubane.

Christiane Kadjo dedicó el premio al equipo humano que forma la asociación “Education et Développement” (EDE), que promueve desde 1990 los derechos de la mujer marfileña a través de instituciones educativas. En un tono positivo y conciliador, con propuestas, sin reproches, sin paternalismos negativos, Kadjo renovó su compromiso con sus conciudadanas, como una forma de agradecer lo que ella misma había recibido en su vida.

CUANDO SE EDUCA A UNA MUJER SE EDUCA A LA NACION ENTERA

Vista del acto

Las intervenciones de Juan Luis Rodríguez Fraile, presidente de Harambee España, y de la embajadora de Costa de Marfil destacaron la importancia de la educación y de su efecto multiplicador para construir la sociedad desde la colaboración. Después de resaltar el espíritu de Harambee, que destaca el protagonismo de los africanos en su propio desarrollo, su presidente glosó el trabajo de EDE, “codo con codo, con una propuesta de identidad cristiana que se ofrece en clave de esfuerzo común para abordar los retos que afronta ese joven y queridísimo país que es Costa de Marfil”.

Por su parte, la Embajadora costamarfileña se alegró del “reconocimiento a una mujer africana”, que suele ser ignorada y no considerada en su papel clave para el desarrollo de los países. “Espero que este premio potencie la labor de Christiane Kadjo, ejemplo para las generaciones futuras por lo que supone de aportación para el desarrollo con valores morales y para mejorar las condiciones de vida de nuestros conciudadanos”. La embajadora agradeció también a S.A.R. Teresa de Borbón su “compromiso” y su “atención cuidadosa a la educación de la juventud”.

Su Alteza Real, que preside el Comité de Honor de Harambee, destacó “la calidad” de las personas que impulsan entidades como EDE, que “no miran hacia otro lado cuando la sociedad sufre”, que contribuyen a crear “una atmósfera social que quiere sumar, compartir y alentar”. En su opinión, la premiada quiere buscar “la mejoría de los demás en su sentido más pleno”, con “un empeño grande por lograr la promoción y la igualdad de la mujer”.

PARTICIPAR EN UN ESFUERZO COMUN

Intervención de Christiane Kadjo

En su intervención, en un castellano perfecto, Christiane Kadjo ratificó el compromiso de EDE en “la reconstrucción del país, apoyada en la educación a todos los niveles”. Dijo que “nuestro objetivo es cambiar y mejorar la sociedad marfileña para que ella a su vez influya positivamente en el mundo y todo eso, a partir de la mujer”.

Después de referirse a las graves dificultades que ha vivido y vive su país, reafirmó su compromiso para contribuir a “vencer la injusticia, la violencia y el fanatismo, así como el sufrimiento y el dolor que produce la ignorancia en tantos seres humanos”.Ratificó también su compromiso social para “devolver a tu país lo que he recibido” y glosó el “efecto multiplicador” de la educación, para lo que pidió la ayuda generosa de los madrileños.

Kadjo regresó muy satisfecha a su país, tras una intensa semana pasada en Europa y en la que ha expuesto los proyectos de EDE en numerosos foros y ha recabado ayudas económicas, en una agenda organizada por la Junta Directiva de Harambee.

Discurso de Christiane Kadjo

CUANDO SE EDUCA A UNA MUJER SE EDUCA A LA NACIÓN ENTERA

Antes que nada quiero agradecer a Harambee la concesión de este premio y a su Presidente sus amables palabras, También quiero agradecer la presencia de Su Alteza Real, Doña Teresa de Borbón, la de la embajadora de mi país, Sra. Yao Yao, de los miembros de la junta directiva de Harambee España y de tantos voluntarios y amigos que han querido acompañarnos hoy.

Es para mi un gran honor dirigirme a esta ilustre asamblea, aquí reunida, con ocasión del premio Harambee “Comunicar África 2011”, a la promoción e igualdad de la mujer africana.

Más que a mi propia persona, pienso que este premio va dirigido a recompensar el esfuerzo de la Asociación que represento aquí: “Education et Développement” que desde 20 años se dedica a la promoción de la mujer en Costa de Marfil.

Estoy especialmente emocionada porque la entrega del premio llega precisamente en este año, tan particular para todos los marfileños y amigos de Costa de Marfil, puesto que hemos vivido unos meses duros de enfrentamientos como consecuencia de una crisis político-militar que tuvo sus comienzos hace doce años y desembocó en una guerra en los pasados meses, que por fin ha finalizado.

Nuestro país ha quedado muy dañado, como pasa siempre después de una guerra, tanto en la vida de cada uno como en la nación entera: clima de inseguridad, división, situación de pobreza cada vez más grande en todos los sectores…

Ahora, es mucho lo que hay que reparar, reconstruir, sanar, pacificar. Dentro de este panorama, el desafío más grande que tenemos en este periodo de post guerra es el de volver a vivir juntos, lo que equivale a unir fuerzas y a trabajar mirando hacia el futuro, convencidos de que tenemos que ser los marfileños los que unidos, saquemos el país adelante. Precisamente, la palabra “Harambee” que significa “Todos a una” viene a ser como el lema de toda nuestra acción.

Desde su independencia en 1960 Costa de Marfil había alcanzado un nivel de desarrollo inusual en África, que lo convirtió en uno de los países más desarrollados de África Occidental. En 1985 solo era pobre el 10% de la población. Hoy después de estos años de inestabilidad y de guerra la mitad de la población ha caído en las garras de la pobreza.

Hoy sabemos que si queremos mejorar nuestro país necesitamos armarnos de paciencia, prepararnos para soportar contratiempos sin caer en la amargura y trabajar con dedicación y esfuerzo.

Hace poco, asistí en Abidjan, capital económica del país, a una ceremonia de graduación organizada por una escuela de negocios, en la que varios directores de empresas y ejecutivos recibieron un diploma de participación en un programa de Management que duro 9 meses: dos de los 20 participantes eran mujeres y una de ellas quiso dar su testimonio: explicó cómo en una de las sesiones dedicadas al desarrollo, se detuvieron en la clasificación de los países africanos en base al índice de pobreza según unas recientes estadísticas y fue entonces, cuando se dieron cuenta de que Costa de Marfil, que había sido en el pasado uno de los países más prósperos de África del oeste, se encontraba ahora en una posición muy baja, entre los últimos países, lo que les afecto profundamente; fue un verdadero choc para todos que les llevo allí mismo, al terminar la sesión, a decidir poner todo lo que fuera de su parte para reconquistar el rango que teníamos antes y a partir de ahí, emprender con mas determinación el camino hacia un progreso verdadero y duradero.

Esta pequeña digresión, la hago para señalar la toma de conciencia por parte de todos de la necesidad de recuperar lo que se ha perdido porque esa preocupación no solo la tienen los directivos y emprendedores sino que es un sentimiento fuerte que se encuentra en todos los marfileños.

Otro aspecto de la sala durante el acto

Costa de Marfil con 21 millones de habitantes cuenta con una población esencialmente joven, característica común a la mayoría de los países africanos, en los que 2/3 de la población tiene menos de 25 años. Esta mayoría de jóvenes es una fuente abundante de mano de obra, lo que constituye un factor positivo para el desarrollo del país. Pero, siguen siendo muchas las deficiencias en el sistema educativo, limitando así el papel que podría jugar este potencial humano. En efecto, la tasa de analfabetismo es muy elevada, y la mujer sigue marginada: unas estadísticas recientes señalan que 54% de las mujeres son analfabetas cuando en los hombres la tasa no llega al 40%. También de los de los matriculados en la escuela, el porcentaje es mucho más elevado en chicos que en chicas. Se calcula también que la mayoría de los que nacen en familias pobres no llegan a la universidad, el 34% no tiene acceso a la escuela infantil y 26% no llega a la segundaria.

Ante esta situación, nuestra ONG, EDE quiere reforzar su participación en la reconstrucción del país sabiendo que esta nueva etapa se apoya fundamentalmente en la educación a todos los niveles. Nuestra asociación tiene el objetivo de cambiar y mejorar la sociedad marfileña para que ella a su vez influya positivamente en el mundo entero y todo eso, a partir de la mujer. Educar e instruir son para Costa de Marfil una prioridad social, más aun en el contexto actual. En mi país, se suele decir que quien educa a la mujer educa a la nación entera: esa afirmación es cierta, pues, es ella la que da la vida, es ella la que está presente en todas las etapas del desarrollo de la persona en sus distintas facetas y es también ella la que, con su trabajo y con sus dotes específicos, aporta lo necesario para esa feliz complementariedad con el hombre: como decía San Josemaría, “la mujer está llamada a llevar a la familia, a la sociedad civil, a la Iglesia, algo característico, que le es propio y que solo ella puede dar: su delicada ternura, su generosidad incansable, su amor por lo concreto, su agudeza de ingenio, su capacidad de intuición, …

EN QUE NOS APOYAMOS

Para llevar a cabo sus proyectos, EDE cuenta con algunos instrumentos:

La escuela profesional Yarani que es la primera iniciativa con la que empezamos. Tiene como meta proporcionar a las chicas y a las mujeres la oportunidad de tomar las riendas de sus propias vidas, consiguiendo una formación profesional que les permita ganarse la vida de forma digna y atender a las necesidades de su familia.

Empezamos programando formación profesional en el sector de los servicios. Primero en el campo de la hostelería y después en el de la sanidad, porque eran y siguen siendo actividades con mucha demanda en las que es fácil encontrar empleo a las personas, lo que asegura un trabajo a casi todas las que eligen esta profesión. También iniciamos hace dos años, un programa de Técnicas de Gestión de Empresas que responde a la voluntad del gobierno marfileño de desarrollar el entrepreneurship y facilitar el acceso al microcrédito. Hemos podido llevarlo a cabo gracias a la ayuda de la cooperación italiana y con el apoyo institucional del Centro ELIS, que durante 3 años ha facilitado un fondo rotativo para poner en marcha los proyectos más viables de las emprendedoras beneficiarias: así es como nació el taller de costura de Marie-Noëlle que se dedica a confeccionar uniformes y que crece cada día con nuevos clientes y nuevos empleados. La plantación de maíz de Marie-Jeanne, especializada en Agronomía, se matriculó a este programa porque no encontraba trabajo en ningún lugar y un año después de las primeras cosechas empezó el cultivo de víveres compatibles con la cultura del maíz y así ha sido capaz de emplear a otras personas. Vale la pena mencionar el ejemplo de Raissah, joven madre de 2 niños que después de abrir un restaurante de barrio, ha contratado a alumnas formadas en la escuela para trabajar en su iniciativa que empieza a crecer.

Pero no sólo nos ocupamos de las jóvenes y de las emprendedoras. En Yarani tenemos sesiones de alfabetización para las que carecen de instrucción básica. Damos seminarios sobre derechos humanos y sobre los derechos de la mujer. El año pasado han asistido a estos seminarios más de 500 mujeres. Como solución específica a las víctimas de guerra, que son en gran parte las mujeres, la escuela acoge en un internado a las chicas desplazadas, a las que encuentran dificultades de alojamiento en la capital o a las que han quedado huérfanas por la guerra. De Yarani han salido mas de 2.000 alumnas con un título de capacitación profesional. Tenemos incluso una Asociación de Antiguas Alumnas que han decidido constituir ellas mismas y que viene a ser como la cristalización de lo que hemos ido invirtiendo en cada una de las que pasaron por la escuela: me vienen ahora a la cabeza nombres de muchas con las que seguimos en contacto, porque quieren a su escuela y están muy agradecidas de la formación que han recibido.

Como ven, también desde Yarani, se está contribuyendo a hacer realidad en Costa de Marfil alguno de los objetivos del milenio de las Naciones Unidas, como los que tienen que ver con la educación, con la sanidad, con la igualdad de la mujer.

  • El Centro de capacitación de la Mujer “Eventail” es otra actividad que se dedica a impartir clases de adultos y a realizar acciones sociales a favor de las personas que viven en condiciones precarias.
  • El Centro Okassou donde se realizan estas mismas actividades, materializa la presencia de EDE en el interior del país y concretamente en la capital política que es Yamoussoukro: cuánto bien nos ha hecho recibir la ayuda de donantes para construir la sede definitiva y también para la puesta en marcha de varias iniciativas. Hasta la ayuda más pequeña nos es útil: me viene a la memoria la contribución de una donante española que al saber que se estaban renovando los manteles de los restaurantes de una cadena de hoteles cuyo gerente conoce bien, le pidió las piezas que desechaba y nos las envió. Con ellas hemos podido realizar muchas actividades manuales y clases de confección con mujeres desplazadas por la guerra.
  • En colaboración con otras organizaciones locales, la acción de EDE se extiende a la asistencia sanitaria a favor de la población marfileña con consultas diarias, programas de Higiene y Sanidad, y campañas de vacunas llevadas desde el dispensario Llomba y el Centro Médico Walé.

¿POR QUÉ ME DEDICO A TODO ESTO?

Perdonad que haga ahora un pequeño inciso hablando de mi misma; pero, me imagino que más de uno de los aquí presentes se estará preguntando ¿qué hace una economista metida en asuntos de educación y asistencia sanitaria cuando con su profesión podría estar ganando mucho dinero e invirtiéndolo en negocios, o podría tener una consultora para empresas que sería una manera mucho más rentable y más lógica de servir a su país, teniendo en cuenta su perfil en cuanto a los estudios y a la carrera que emprendió, y teniendo por delante un futuro lleno de oportunidades? Yo misma me lo pregunté muchas veces antes de lanzarme a esta estupenda aventura y hoy, quiero aprovechar la ocasión que se me ofrece para desvelaros la respuesta que me he dado personalmente y la que suelo dar a las personas que me preguntan lo mismo: sean familiares, sean compañeros de estudio o colegas, sean personas con las que me encuentro en los distintos ambientes donde me muevo, como es el caso de hoy. La respuesta es esta: hablando en términos mercantiles, puedo decir que yo soy un autentico “producto final” del sistema educativo propio de Costa de Marfil; he tenido la inmensa suerte de poder seguir los estudios desde mi tierna infancia hasta la Universidad allí mismo aprovechando las infraestructuras que el gobierno ha proporcionado a toda la juventud, durante los años de prosperidad, dándole una enseñanza de buena calidad, y asegurando, de esta manera, que muchas personas, bien preparadas pudieran colaborar en el desarrollo del país. Y volviendo a la imagen del producto, sabéis muy bien que una vez confeccionado, se le puede destinar a la exportación y sacar de las transacciones con el extranjero grandes ventajas y beneficios tanto para uno mismo como para todo el país, o bien ponerlo a la disposición del mercado nacional, con el orgullo y la satisfacción de proporcionar a los consumidores locales algo asequible, a buen precio y útil para todos. Yo he escogido la segunda opción que es invertir en el propio país, todo lo que he recibido y hacerlo en dos campos fundamentales para la persona y la sociedad entera, que son la educación y la sanidad.

A todos las que trabajamos en EDE, nos motiva también la necesidad de extender el conocimiento y de poner en juego nuestros principios en beneficio de todos; la convicción de que es el modo más seguro para vencer la injusticia, la violencia y el fanatismo, así como el sufrimiento y el dolor que produce la ignorancia en tantos seres humanos.

Si me preguntaran hoy, si tal inversión ha valido la pena, os respondería sin dudarlo ni un instante: Yo sigo pensando lo mismo: que merece la pena trabajar por los demás, intentar devolver a tu país lo que has recibido de tu país, porque salta a la vista todo el bien que nuestra acción, apoyada por el gobierno y con la ayuda de tantos bienhechores y donantes, provoca en las personas que formamos : Son hechos, significativos y palpables, los que reflejan nuestras iniciativas.

No se puede medir en términos de rendimiento económico el impacto que uno saca de la formación y la educación que proporcionan nuestros programas: pero la realidad es que se llega muy lejos ya que la educación transforma a la persona desde dentro, le proporciona nuevos modos de pensar, de enfocar su vida, de actuar, y ese proceso de transformación no solo tiene influencia en la persona misma, sino que trasciende a su entorno inmediato, a su familia, a sus vecinos y al país. Es ese efecto multiplicador el que nos motiva a seguir actuando en este campo aunque no siempre es fácil conseguir medios y convencer, en estos tiempos de crisis, a los que pueden echarnos una mano.

Vivimos en un mundo en el cual debemos esforzarnos cada día por lograr una sociedad mejor, que se vea expresada en una convivencia sana, un respeto mutuo y en la cual la práctica de los valores no sea una casualidad. Para este objetivo coincido con todos aquellos que consideran indispensable una formación de la persona basada en su desarrollo humano, fundamentado en el principio de que el hombre es un ser capaz de ser mejor, para su bien y el de los demás.

William Shakespeare dice que no hay otro camino para la madurez que aprender a soportar los golpes de la vida.

Porque la vida de cualquier hombre, lo quiera o no, trae siempre golpes. Nosotros los marfileños acabamos de pasar una etapa muy dolorosa y en ella hemos podido comprobar la madurez y la solidaridad de todos los marfileños y de los que nos han acompañado en estas duras pruebas: esta época nos ha ayudado a comprender la verdadera solidaridad, a tener paciencia y a poner de nuestra parte todo lo que sea necesario para que algo así no vuelva a suceder.

Quiero aprovechar la tribuna que se me ofrece hoy en la sede de la asociación de periodistas, para hacer de portavoz a favor de la mujer africana y concretamente de la mujer en Costa de Marfil.

¿Que quieren las chicas y las mujeres marfileñas? Ellas sólo piden

  • que se les de la necesaria instrucción para salir de la ignorancia,
  • que se les preste asistencia sanitaria para alargar su esperanza de vida y seguir transmitiendo la vida y sirviendo a su país.
  • que se les facilite el acceso a puestos de trabajos y a las actividades remuneradas que correspondan a sus capacidades reales para salir de la pobreza,
  • que se reconozcan sus derechos y que se les ofreca un marco jurídico favorable que les defienda y proteja contra todo tipo de injusticias,
  • que se les ayude a jugar el papel que les toca en la sociedad.

Eso es mucho me diréis, y se necesitarán años para conseguirlo, pero esa es la clave para hacer de la mujer el pilar insustituible e indispensable para conducir a la humanidad hacia un futuro más humano, más pacífico, más justo y para ello necesitamos vuestra ayuda.

Antes de acabar, permitidme saludar de modo especial a su Excelencia Mme. Yao Yao Odette, Embajador de Costa de Marfil en España. Me alegro de modo especial, pues es también un orgullo ver a una mujer en este puesto, y traduce la voluntad del gobierno de nuestro país de hacer realidad el objetivo de una mayor implicación de la mujer marfileña en los puestos de decisión. Aprovecho esta ocasión para pedirle que siga apoyando nuestras iniciativas y dé facilidades a todos los que quieran cooperar con EDE y CM a través de proyectos de cooperación.

No puedo dejar de agradecer, en el nombre de EDE, a Su Alteza, Teresa de Bórbon, que con su presencia demuestra una vez más su interés por África y por la mujer.

Esta ceremonia me brinda también la oportunidad de agradecer una vez más a Harambee todo el bien que hace, traduciendo en realidad los proyectos que tenemos. Por ultimo, quiero agradecer la presencia de todos porque, con vuestro apoyo, EDE podrá contar con nuevas ayudas para llevar a cabo su tarea de desarrollo en Costa de Marfil.

África es un continente lleno de esperanza por su población muy joven, por su riqueza natural, por sus numerosas potencialidades sin desarrollar, por sus valores humanos que desea compartir: queremos ofrecer al mundo un autentico modelo de desarrollo de los africanos llevado a cabo por los mismos africanos y por eso, estoy convencida de que vale la pena conocer y “Comunicar África”.

Discurso de Juan Luis Rodríguez Fraile

En primer lugar tengo el honor de presentarles a los miembros de la mesa, su Excelencia Mme. Odette N ‘Guessan Yao Yao, embajadora de Costa de Marfil en España, a SAR Dña Teresa de Borbón Dos Sicilias, Presidenta del Comité de honor de Harambee en España, que hará la entrega del premio, y a la premiada Mme. Christiane Kadjo.

Harambee es una iniciativa de cooperación que empezó su andadura en Roma hace 9 años con ocasión de la canonización de San Josemaría, fundador del Opus Dei. En swahili, Harambee significa todos juntos, y por eso queremos subrayar la importancia de emprender proyectos que sumen, que alienten la capacidad enorme de una ciudadanía ansiosa de un progreso que quiere protagonizar.

Poco a poco y gracias al trabajo de voluntarios y de un número creciente de personas que colaboran, lo que empezó como un Fondo de ayuda al desarrollo africano, se ha convertido en una Asociación de carácter internacional, con presencia en diversos países de Europa y América.

A lo largo de estos años, Harambee ha financiado 40 proyectos, de modesta cuantía, la mayoría no llega a los 50.000 euros, en los dos ámbitos en que a nuestro juicio se encuentra la clave del desarrollo del continente africano, dos ámbitos que son la educación y la sanidad, con especial incidencia en la institución familiar, en el que la mujer tiene un papel esencial. Estos proyectos asistenciales se han desarrollado en 16 países del África subsahariana, en los que los propios ciudadanos locales han sido y son protagonistas.

Es decir, y esta es una característica importante de nuestro trabajo, Harambee no envía voluntarios a África, sino que confía en las capacidades de los africanos para el desarrollo del continente, que pide a gritos estímulo y medios materiales para conseguirlo.

Junto a ese objetivo tan importante -la cooperación al desarrollo mediante el apoyo a la educación y la promoción de la mujer y de la familia- , Harambee quiere difundir una imagen positiva y esperanzada de ese continente, en el que se encuentra una gran proporción de la juventud del siglo XXI.

Esta es la finalidad que tienen las actividades que organizamos, además de, y no menos importante, contribuir a que los medios de comunicación ofrezcan una visión real y, por tanto, esperanzadora de África, alentando soluciones, sin limitarse a la queja.

El premio trata de recompensar y honrar a personas físicas, jurídicas o morales que hayan realizado una extraordinaria labor humanitaria, cultural o educativa en beneficio de mujeres africanas y de fomentar una mayor atención y sensibilidad hacia los derechos y a la igualdad de la mujer.

Y este es el caso de Chistiane, licenciada en Ciencias empresariales y comercio, que ha trabajado en empresas marfileñas y francesas o en organismos financieros, como el Banco internacional para el comercio y la industria de Costa de Marfil, con cargos de alta responsabilidad.

En 2002 decidió abandonar una brillante y prometedora carrera profesional en el ámbito de la empresa, para dedicarse a la enseñanza y promoción de las mujeres marfileñas mediante la creación de una ONG, Education et Developpement, EDE, dedicada fundamentalmente a la formación de la mujer.

En un ambiente no siempre fácil, Christiane trabajó en la fundación de dos centros de formación. El primero Yaraní en Abidjan, y el segundo en Yamoussoukro, Okassu. En estos centros y en otros que se han sumado en estos últimos años, cerca de cinco mil mujeres han participado en programas de formación profesional y académica, a lo que hay sumar el efecto de una positiva onda expansiva que llega a miles de familias.

A pesar de los tristes acontecimientos de los últimos meses, y a pesar de los daños sufridos en estos dos centros educativos, su ONG agregó a los programas ya en marcha otros proyectos de asistencia específica para mujeres desplazadas por la guerra que habían perdido a sus padres y maridos y que carecían de recursos.

En su intervención, Christiane nos hablará de su trabajo por la igualdad de oportunidades, de forma que sus conciudadanas tengan acceso a la enseñanza, a la creación de microempresas, a la vida pública, a una vida vivida con serenidad y paz, vivida con la dignidad que no distingue raza, color o religión. Codo con codo, con una propuesta de identidad cristiana que se ofrece en clave de esfuerzo común para abordar los retos que afronta ese joven y querido país que es Costa de Marfil. Gracias Christiane por tu testimonio y enhorabuena.

Sin más preámbulos cedo la palabra a la señora embajadora de Costa de Marfil.

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